El chico rubio se quedó en su lugar, mirándolo avanzar.
Bien, Andrei no era un amargado y era amable con su gente. ¿Pero qué era eso? Tenía algo raro en la cara y en su actitud ese día. ¿Habría recibido una buena noticia acerca de su nuevo estadio?
Sólo algo como eso podía tenerlo distraído, puesto que no era un estado en el que solía estar incluso en su propia casa. Siempre estaba pensativo, y noticias como esas encendían esos ojos, que al juicio de todos, eran los más fríos e indolentes que