Elisa se desesperó en cuanto oyó esa instrucción, estaba arrepentida como nunca por haber provocado a Andrei. Todo iba bien hasta que a ella se le ocurrió sacar el pasado.
No era justo, no podría vivir siempre temiendo de lo que diría.
—No, por favor… —bajó todas sus revoluciones, volviendo a ser manipulable.
—No hay razón para que yo quiera desistir, ya has estado conmigo antes así que tampoco llores. Me enferma.
¿Que no llorara? Pero si no podía, era lo único que podía hacer.
Se quedó de pie