Andrei miraba su cuerpo abusado, perdido en la generalidad de su todo, sin enfocarse en ningún detalle porque simplemente miraba lo que había hecho con ella, y siguió en esa tarea hasta que vio que su pecho se agitaba y que comenzaba a llorar suavemente.
Ni siquiera sabía si debía tener el descaro de cuidarla, pero tampoco tenía el corazón para ir a dejarla a su cuarto a la deriva. Si él le había hecho daño de manera gratuita, entonces se haría cargo, porque así había sido criado.
Una de sus m