Tiempo después
La recuperación de Elisa era lenta, pero segura.
Había necesitado de mucho cuidado y Andrei estaba más que dispuesto a dárselo, es más, estaba dispuesto a decirle lo que su corazón le había gritado antes de apretar el gatillo, pero necesitaba a su mujer completamente recuperada y con una sonrisa en su rostro, para que su confesión quedara perfecta a su parecer.
La chica se había sorprendido enormemente al despertar unos días después y ver a Andrei dormido en una silla a su lado,