En el centro del salón principal, Horus habló con autoridad.
—Prepárense. De ahora en adelante, deben estar listos en todo momento. El imperio se recuperará rápido y Atlas no permitirá otra derrota. Pero ahora… nosotros estaremos preparados.
Los tres asintieron, con una mezcla de respeto y admiración.
Hespéride contemplaba todo desde un segundo plano. La semilla estaba plantada. Horus no era solo un príncipe: era un líder, un símbolo, un Némesis para Atlas. Y ella, desde las sombras, lo guiaría