Leighis Noor había descubierto hacía tiempo que su don de luz no era solo un obsequio divino, sino también un arma silenciosa que podía abrirle puertas en la corte del emperador. Su aura dorada, aquella energía pura que emanaba de sus palmas y recorría sus venas como un río eterno, tenía la capacidad de sanar heridas, purificar enfermedades y prolongar la vida. Sin embargo, no todos eran dignos de recibirla.
Orgullosa de su linaje élfico, marcada por siglos de tradición y una crianza donde la j