Capítulo 55. No le importo tanto.
Juliette Moreau
Cuando regreso al hotel, que entro a la suite, me sorprende ver un par de maletas en el centro de la sala de estar.
Maletas que no vinieron con Aston, y que no sé de dónde salieron.
—Son tus cosas, me tomé el atrevimiento de guardarlas.
Levanto la mirada hacia la voz de Lucifer, quien sale del dormitorio que usé esta única noche, con otra maleta, un poco más pequeña.
—¿Me compraste maletas? —Mi tono se escucha más confuso de lo normal. No sé qué es lo que siento en mi pecho