Capítulo 54. Latte.
Juliette Moreau
Miro fijamente el contrato en mi mano. Los dedos me tiemblan mientras lo sostengo y mi corazón no ha dejado de latir furioso desde que puse mi firma en el papel.
Están todas las cláusulas que le pedí, incluso esas medio tontas que hemos estado lanzando a conveniencia los dos.
Todavía no creo que yo haya logrado esto. Que haya firmado un documento donde acepto voluntariamente tener sexo con mi jefe, con el hombre al que me acerqué con una mala intención y a quién me dije que no so