Capítulo 121. Quiero la verdad.
Aston Myers
Juliette se desvanece en cuanto sus ojos se cruzan con los míos y corro para auxiliarla. Llego con ella antes de que su cabeza golpee contra el suelo.
—¡Jules! —Mi grito sale ahogado, porque el miedo que me recorre es inmediato. En cuanto la toco, me doy cuenta que está volada en fiebre—. ¡Por Dios, estás ardiendo!
Sostengo su rostro y la miro. Sus ojos están cerrados, y sus labios entreabiertos se ven pálidos. Las mejillas tienen un ligero sonrojo, producto de la fiebre.
Me levant