Capítulo 124. No estás alucinando.
Aston Myers
Me hundo en ella con el corazón hinchado latiendo locamente en mi pecho. Juliette tiembla sobre mí y a mi alrededor, aferrándose de esa manera tan deliciosa con la que ya necesito vivir.
Con una mano sostengo su trasero, empujándola hacia abajo, y con la otra sostengo su nuca. La beso con hambre, con emoción. La beso como el hombre enamorado y correspondido que soy.
«Ella me ama».
Todavía resuenan en mi mente sus palabras de aceptación, mientras la muevo encima de mí llevando un