Capítulo 32. Placer y anticipación.
Juliette Moreau
Tener a Aston Myers entre mis piernas no es nuevo, pero sigue sintiéndose abrumador.
Ese control que ejerce a toda hora, en su vida, en su trabajo, también lo extrapola al placer. Con sus manos aguantando firmemente mis muslos para que no los cierre, y su boca moviéndose con agilidad entre mis pliegues, puedo decir que en este instante me estoy derritiendo de necesidad y ansias.
Todo el cuerpo me tiembla, no puedo controlarlo. Mis manos están perdidas entre las hebras sedosas del cabello oscuro del hombre que digo que odio, pero que en realidad no es tan así.
Mi espalda se arquea y gimo con fuerza cuando un dedo grueso se introduce en mí y me abre con lentitud, haciéndome estremecer de pies a cabeza, y desear más.
—Aston...
Él gruñe contra mi piel sensible y la vibración me recorre el cuerpo entero. Miro hacia abajo, y sus ojos negros me observan desde su lugar entre mis piernas, como un depredador que bebe agua del estanque sin preocuparse de nada más, solo sie