Capítulo 31. Bragas rotas.
Juliette Moreau
Aston Myers se me queda mirando fijamente.
Quiero descifrar su mirada, pero es tan cerrado, que no logro descubrir lo que hay en su cabeza justo ahora.
—No me gustan las mentiras, Medusa… —su tono pretende ser duro, pero es bajo, gutural y me muestra que él ya ha perdido la batalla con tan solo eso.
—Puedo decir lo mismo, pero aquí estamos, en medio de una encrucijada. Sabes que puedo pedir que no vengas más a mi casa y debes aceptarlo, pero puedo dejar la puerta abierta para