Capítulo 49. No es ternura.
Juliette Moreau
Cuando bajamos del jet, al instante puedo sentir el cambio de clima. Acostumbrada al frío intenso de New York, llegar a San Antonio se siente como si entrara a un sauna. La humedad me golpea con fuerza y mientras bajo la escalerilla del avión, siento que se me eriza el cabello.
El sofoco es inmediato, y me hace sentir extraña. Mucho más cuando miro a Aston y confirmo que él parece no sentirlo. Se ve insoportablemente cómodo.
En el hangar nos espera un auto rentado, con chófe