Una parte de ella sabía que la respuesta era simple: no encajaba. Este bebé representaba un riesgo, una complicación innecesaria. Pero otra parte, una más callada y reprimida, sentía una extraña punzada de emoción. Ser madre... era algo que nunca se había permitido pensar, y menos aún desear. Pero ahora, enfrentada a la realidad, no podía evitar preguntarse cómo sería.
El sonido de su móvil vibrando en la mesita de noche la sacó de sus pensamientos. Al ver el nombre de James en la pantalla, un