Héctor tomó su celular con manos temblorosas, sintiendo cómo el pánico se apoderaba de él. Sin perder tiempo, marcó un número que había memorizado por años, el de su subordinado más confiable. Cuando la voz familiar respondió al otro lado de la línea, Héctor apenas pudo contener la urgencia en su tono.
—Despliega a todos los hombres —ordenó, su voz grave y firme—. Busca a Katherine Walker y pon al tanto al delegado de la policía. Dile que se trata de un secuestro.
Mientras hablaba, su mente cor