Anthony había dejado una profunda huella en ella, y era difícil borrarla por mucho que lo intentara.
Anthony no esperaba que Katherine lo golpeara y lo tomara desprevenido.
La fuerte bofetada le enfureció, y su ira se redobló.
Agarró a Katherine por la muñeca, la arrinconó contra la pared y le preguntó con dureza mientras le agarraba la barbilla: —¿Sabes lo que estás haciendo? ¡Sra. Ross, es tan atrevida de ponerse en mi contra, eh!
La fuerza de Katherine no era rival para Anthony. Luchó por apartarlo, pero él se erguía como un muro frente a ella.
Por más que ella empujaba, él la bloqueaba sin moverse.
—¡Anthony!
Katherine estaba tan enfadada que casi se le saltan las lágrimas. Justo cuando iba a reñirle, su cuerpo fue inmovilizado y se le cortó la respiración.
Anthony la besó con fuerza sin importarle si ella estaba dispuesta.
La intensa sensación de humillación hizo que a Katherine se le llenaran los ojos de lágrimas. Empujó desesperadamente contra sus hombros hasta que la soltó, jad