Anthony había dejado una profunda huella en ella, y era difícil borrarla por mucho que lo intentara.
Anthony no esperaba que Katherine lo golpeara y lo tomara desprevenido.
La fuerte bofetada le enfureció, y su ira se redobló.
Agarró a Katherine por la muñeca, la arrinconó contra la pared y le preguntó con dureza mientras le agarraba la barbilla: —¿Sabes lo que estás haciendo? ¡Sra. Ross, es tan atrevida de ponerse en mi contra, eh!
La fuerza de Katherine no era rival para Anthony. Luchó por apa