Mundo ficciónIniciar sesiónElena no durmió.
Después de que Alexander se marchó del penthouse, se quedó sentada frente al ventanal durante horas, observando las luces de la ciudad sin realmente verlas.
Porque toda su mente seguía atrapada en un único instante.
En una única mirada.
En la forma en que Alexander había observado sus labios. En la forma en que ella no se había apartado.
Y aquello era un problema.
Un enorm







