Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio dentro de la sala duró exactamente nueve segundos. Nueve segundos eternos en los que nadie se atrevió a respirar, ni a hablar, ni a moverse, como si el menor ruido pudiera desmoronar la realidad. La revelación había sido demasiado grande, demasiado brutal e imposible de asimilar de golpe.
Ethan.
Su hijo ten&iac







