Mundo ficciónIniciar sesiónNadie respiró. Nadie habló. Nadie se movió. La pantalla del ordenador seguía iluminando la penumbra de la habitación con una única frase: «La verdad sobre el niño». Cinco palabras que bastaron para pulverizar cualquier atisbo de calma en el salón. Todos los presentes sabían exactamente a quién se refería: al bebé que E







