Mundo ficciónIniciar sesiónElena no durmió aquella noche. Ni un minuto, ni un segundo. ¿Cómo iba a hacerlo? Tras cinco años sumida en el duelo absoluto de una tumba vacía, acababa de contemplar una fotografía real, una evidencia física e irrefutable. Ethan existía. Respiraba, caminaba, sonreía y, en algún rincón del mapa, seguía esperando sin saberlo.
La imagen continuaba abierta







