33. CRUEL CASUALIDAD
Avril.
Llamaba a mi prima Keila una y otra vez. Habíamos quedado en almorzar juntas y hablar sobre los avances de la empresa, pero ella había tardado demasiado. Y eso… no era normal en Keila. Sí, podía ser despistada, pero nunca irresponsable. Llevaba más de una hora esperándola cuando estaba a punto de levantarme de la mesa. Justo en ese momento, mi teléfono sonó vi que era mi tío.
Contesté y antes de poder decir algo, escuché que estaba sollozando.
—¿Qué sucede, tío? —pregunté con el corazón en la garganta.
—Keila tuvo un accidente… estamos en el hospital central.
—Enseguida iré, tío. No se preocupe.
Me levanté casi corriendo del restaurante, sintiendo mi corazón golpearme el pecho. Keila era la única prima que tenía… y el simple pensamiento de perderla me hizo temblar. Subí a mi auto sin perder tiempo y me dirigí al hospital con un miedo tan profundo que me quemaba el pecho y me hacía sentir ansiosa.
Al llegar, busqué a mi tío con la mirada, pero a quien vi primero fue a Dimitri, c