Capítulo 28. Mi mundo es de Conquistas.
Ethan estaba sentado con la espalda recta, los hombros tensos y la mirada clavada en la puerta de urgencias. Román permanecía a su lado, respetando el silencio de un hombre que parecía estar a punto de estallar.
Finalmente, el doctor apareció ajustándose la bata.
—Señor Harrison —llamó el médico.
Ethan se puso de pie de un salto. Su presencia imponente pareció reducir el tamaño del pasillo.
—Dígame, doctor. No me oculte nada.
—La señora Harrison está fuera de peligro —explicó el médico con voz pausada—. Fue una amenaza de aborto causada por un pico de estrés severo. El sangrado se ha detenido y el embrión sigue con vida, pero ella necesita reposo absoluto y nada de sobresaltos.
Ethan soltó un suspiro largo, como si le hubieran quitado un peso de mil toneladas de encima.
—Qué bueno. Gracias, doctor.
Pero antes de que el médico se retirara, Ethan dio un paso hacia él. Su mirada se volvió de acero y su voz bajó a un tono que erizaba la piel.
—Y otra cosa, doctor. Recuerde lo que le dije