Capítulo 27. Ella es mía.
Etha, no podía borrar el sabor de sus labios, pero tampoco podía silenciar la voz en su cabeza que le gritaba que ella seguía atada a su pasado.
El solo hecho de que ella pudiera seguir queriendo a Julian lo paralizaba. Sabía que el hijo que ella esperaba era el vínculo definitivo con ese hombre.
Aunque Chloe insistiera en que Julian jamás lo sabría, Ethan ya no estaba seguro de nada. ¿Podía realmente criar al hijo de su enemigo? La lealtad que ella le prometió se sentía, en ese momento, como un cristal hecho añicos.
De pronto, la puerta principal se abrió. Chloe entró con la mirada perdida. Ambos hicieron un contacto visual que duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que se sintiera una vibración hostil. Sin decir una sola palabra, ella subió las escaleras.
En el pasillo, Chloe se encontró con Rosa, una de las chicas del servicio.
—Rosa, ven a mi habitación ahora mismo. Necesito que me ayudes a empacar —ordenó.
—Como ordene, señora —respondió Rosa, bajando la mirada y sig