Capítulo 24. Ten Cuidado con lo que Deseas.
Horas después, en la oficina presidencial de Sterling Corp, el aire cambió por completo. Vanessa entró como un vendaval, dejando tras de sí una estela de perfume francés y el sonido rítmico de sus tacones de aguja.
A diferencia de Chloe, Vanessa era una mujer de mundo, extrovertida y decidida. Era una viuda joven que se dedicaba a gastar la fortuna de su difunto marido viajando y coleccionando amantes por todo el mundo.
La fidelidad le parecía un concepto arcaico; ella era liberal, ruidosa y ferozmente leal a su amiga.
—¡Chloe! ¡Oh, por Dios, estás bellísima! —gritó Vanessa, lanzándose a sus brazos.
Chloe la abrazó con fuerza, sintiendo que por fin tenía un ancla en medio de su tormento. Pero Vanessa, que conocía a Chloe mejor que nadie, sintió algo extraño en cuanto se separaron.
La miró de arriba abajo, analizando el brillo en sus ojos y la forma en que mordía su labio inferior.
—Qué bueno que estás aquí, Van —dijo Chloe, tratando de sonreír.
—Ay, querida, siento tanto haberme perdi