Cap. 29: Segundo encuentro con Ángelo.
Renata llevó la taza de té a sus labios, pero antes de beber, sus ojos se desviaron ligeramente hacia los alrededores. Las miradas furtivas de las mujeres en las mesas cercanas eran imposibles de ignorar, al igual que los cuchicheos que, aunque apagados, llegaban hasta ella como un murmullo constante.
Bajó la taza lentamente, dejando que el gesto tuviera peso, y sus labios dibujaron una leve sonrisa que no alcanzó sus ojos.
—Parece que en este país la gente acostumbra a humillar a otros por su p