Kirill esperaba a Leonid fuera del auto para entrar juntos al edificio Volkov. Antoine había dejado de ser su mano derecha para convertirse en el gerente general de VolkovCorp en su ausencia, era vital que Leonid tuviese un par de ojos en la empresa dado el inconveniente del fraude corporativo y nadie mejor que su amigo para hacerlo. Aquel día, el jefe supremo había regresado y tomaría posesión de su trono.
—Pensé que regresarías antes; sabes que no soporto lidiar con seres humanos —le dijo Kirill con una sonrisa al hombre que, apenas bajar del auto, extendió su mano para saludar.
—Y yo pensé que tendrías un poco más de paciencia, porque he venido antes a arreglar un asunto personal —expresó Leonid casi en un lamento, refiriéndose al asunto de George Folk.
—George —pronunció Kirill, y el jefe afirmó con la cabeza—. Una verdadera lástima su pérdida; era un excelente compañero, muy profesional. Me tome la libertad de ir hasta su casa para darles mis condolencias.
—Lo era y agradezco que