Durante las siguientes horas, la villa en Salerno se convirtió en un cuartel general. Valeria no descansó. George le mostró fotos de Lilian Marcus saliendo de un hospital, con ojeras profundas y un aspecto demacrado. A Valeria no le caía bien Lilian, pero ver lo que Anya le estaba haciendo la hacía hervir de rabia. Era el mismo juego de manipulación que Anya había intentado con ella años atrás.
—George, necesito que contactes a Nino Montreau, ahora mismo —ordenó Valeria—. Él va a ser mi aliado d