Celeste pensaba regalarle dos óleos a la señora Melinda, tal como había prometido. Terminó uno al mediodía y, cuando estaba a punto de tomar un descanso, recibió una llamada de Henry. Por el tono de su voz, Celeste comprendió de inmediato que la situación no era nada alentadora.
—Señorita Darrow —informó Henry—, de los veinticinco proveedores de materias primas, solo cinco están dispuestos a suministrarnos hierbas y otros materiales. Tres de ellos cuentan con respaldo suficiente como para no t