Humphrey respondió con enojo:
—¿Así es como se presenta una queja?
El hombre soltó una carcajada y replicó con desprecio:
—¡Nunca en mi vida he comido algo tan asqueroso! ¡Y no pienso quedarme callado!
Luego lo señaló con el dedo.
—Si no eres el dueño de este restaurante, mantente al margen. Quiero ver al jefe.
Las palabras del hombre dejaron a Humphrey y a sus compañeros visiblemente incómodos. No esperaban que aquellos tipos no les mostraran el menor respeto.
Al mismo tiempo, comprendi