La habitación estaba limpia y ordenada, con una decoración sencilla.
Vio a Samuel acostado en la cama.
Tenía el cabello desordenado, respiraba con dificultad y su rostro estaba anormalmente enrojecido.
Celeste lo llamó en voz baja, se sentó junto a la cama y le tocó la frente.
Estaba ardiendo.
Tenía fiebre.
Celeste bajó apresuradamente y pidió medicamentos a la señora Pimentel.
La señora Pimentel se los llevó enseguida. Celeste colocó en una bandeja pañuelos, un plato, los medicam