“Gracias a Dios que me quisieron acompañar, no quería estar a solas con Mateo…”
Giró impaciente, mirando hacia la puerta por donde la gente salía al jardín, y su corazón le saltó cada vez más rápido. Pero al verlo, dejó de palpitar un instante. Había algo más que hacía destacar a Vicente entre la multitud, además de su estatura, corpulencia y porte. Algo que no sabía explicar. ¿Era la energía con la que caminaba? ¿Era la sonrisa en su rostro? ¿Era la manera en que saludaba a algunas personas mi