Vicente la cogió entre sus brazos y habló con el rostro muy cerca del suyo.
—Todo lo que sé es que quiero que vuelvas. Unos días sin ti han sido suficientes para volverme loco.
La besó de una manera que le impidió discutir. La boca firme y sensual de ese hombre hizo que respondiera con docilidad. Después, la docilidad cambió y ella correspondió al beso, consciente de que al fin había encontrado el paraíso que buscaba. Vicente la estrechó con más fuerza, le besó la cara y descendió hasta su boc