Vicente cerró su laptop y se volvió hacia ella.
—¿Importante?, después de cenar te noté algo inquieta y pensativa… ¿Estás embarazada?
—¡No!... ¿Pero por qué lo dices? ¿Estoy gorda?
—¡Oh, cielos!... Esa la clase de pregunta en que no importa cuál respuesta de, siempre te vas a molestar conmigo. ¿Verdad?
—¡Exagerado! Si me dijera que estoy pasada de peso, me pondría a hacer ejercicio, aunque nunca lo he hecho.
—¿En serio? ¿Ese cuerpazo que tienes lo esculpió la naturaleza? ¡Vaya! Qué naturale