—Ese es el problema, ¿Verdad? —le replicó— Nunca me trataste como a un igual. Era alguien de quien te sentías responsable, a quien controlabas del mismo modo que controlabas tus negocios y el resto de los aspectos de tu vida. De alguna manera, creo que tenías razón. Yo todavía no había madurado. Debería haberme enfrentado a ti de una manera racional, adulta, en vez de haberme puesto a patalear para intentar llamar tu atención.
Vicente se burló.
—¿Así que montarme los cuernos es tu forma de llam