—Ha sido un impulso.
Dayana lo miró con recelo, mirando nerviosa la salida de su habitación de hotel.
—Creo que tenemos algunas cosas que resolver entre nosotros —dijo bruscamente Vicente.
A Dayana se le subió el corazón a la garganta.
—¿Qué quieres decir? —preguntó ansiosa.
Vicente permaneció en silencio. Cuando por fin habló, lo hizo como si estuviera escogiendo con cuidado cada una de las palabras que empleaba.
—Después que te vi en aquel café, con esos dos hombres bailando a su alreded