Vicente cerró su puño tan fuerte como pudo mientras le miraba irse a paso veloz con el guardia detrás de él. Sofía sintió un escalofrío cuando pasó por su lado, aunque Arturo no volteó a verla. Vicente se volvió para entrar en la oficina.
Amelia entró con unos papeles en esos momentos.
—¡Vicente! —lo llamó Amelia.
—¡¿Qué?! —gritó Vicente.
Él se volteó a verla, y Amelia pensó que la miraba como si estuviera a punto de fusilarla.
—Lo siento —dijo Vicente con la quijada temblorosa de la furia—. ¿Q