Ella tomó sus manos y las quitó de su cuerpo para luego alejarse con el rostro ruborizado y mordiéndose el labio.
—Aquí no —dijo nerviosa—. Cuando me lleves a casa en la tarde hablaremos.
—Bien —dije, asintiendo—. Volvamos al trabajo, entonces. Necesito que vayas con Ernesto para que organicen una junta con los nuevos clientes. Él te dará los detalles. Y por favor toma la habitación que está al lado como tu oficina, no es tan grande como esta, pero es bastante espaciosa. Decórala a tu gusto y e