A pesar de la negativa inicial de Elena, la magia de la naturaleza terminó por imponer una tregua temporal. La tarde avanzó hacia la noche entre risas forzadas que, poco a poco, se volvieron legítimas. Minutos más tarde, Alexander y Marcos se metieron al río a nadar, dejando a Kateryn y a Elena sumergidas en la preparación de las brochetas de bombones.
Kateryn, al notar que Alexander se desprendía de sus ropas, no pudo negarse a contemplar lo que Alex escondía debajo de sus finas telas. Y no