Llaves en la maceta.
Sebastián rompió el beso de forma abrupta, apartándose como si el contacto con la piel de Kateryn lo quemara. Respiraba con dificultad, sus ojos inyectados en una mezcla de deseo y autodesprecio por haber cedido a su propia debilidad. Antes de que él pudiera recuperar su máscara de frialdad, el brazo de Kateryn cruzó el aire con una velocidad cegadora.
¡ZAS!
El impacto de la bofetada resonó en el silencio del puente. La cabeza de Sebastián se giró por la fuerza del golpe y el silencio que s