La resaca de la culpa.
Kateryn se detuvo amargamente, profundamente decepcionada de sí misma. Una oleada de culpa y repugnancia la embistió al procesar el descaro de estar utilizando los sentimientos de Alex de esa manera tan egoísta para intentar probarse así misma.
—Lo siento... —se lamentó en un hilo de voz al separarse de sus labios, bajando la mirada.
—No... No te arrepientas, por favor —suplicó él, negándose a romper la distancia y aferrándose con firmeza a su cintura.
—No quiero utilizarte, Alex. Mucho m