En busca de un eslabón.
Kateryn obligó a sus músculos a no tensarse, sosteniendo una absoluta indiferencia ante la demostración física de la futura esposa de Blackwood.
—Eso sería genial —respondió con una cortesía milimétrica, fingiendo que la escena no le afectaba en absoluto—. Espero que su petición sea escuchada. Si me disculpan, debo volver a mi área de trabajo.
Se disculpó con un ademán elegante y los dejó solos en el pasillo. Tras ese tenso suceso, la tarde avanzó con una pesadez insufrible. Sebastián pasó