El baile de la tensión.
Kateryn entró en el club con una seguridad que no sentía, pero que el vestido verde esmeralda proyectaba por ella. Ignoró las miradas curiosas y se dirigió directamente a la barra de cócteles; necesitaba un momento para que el aire entrara en sus pulmones antes de enfrentarse al salón.
Pidió una copa, apoyando sus manos en el mármol, sin saber que la seda italiana caía por su espalda descubierta como una invitación al pasado. En ese instante, Valeria apareció a su lado, resplandeciente y ajen