30. Primer avistamiento.
La terraza del club era un caos de seda, flores exóticas y estructuras metálicas que pretendían desafiar la gravedad. Valeria, vibrante y llena de energía, no dejaba de hablar sobre Alexander mientras supervisaba la colocación de las mesas.
—Alex tiene un gusto muy refinado y no acepta nada que sea convencional o vulgar. Si ve una sola línea que no sea armónica, perderá el interés en toda la fiesta —decía Valeria mientras revisaba su lista—. Por cierto, tengo que ir a la planta baja a recibir