25. Despido injustificado.
Kateryn y Sara cruzaban el piso hacia el despacho principal con Miller abriéndoles paso. Al entrar, el aire acondicionado parecía haber sido ajustado a la temperatura del humor de su jefe: gélido.
Sebastián estaba sentado tras su escritorio de mármol, con la espalda recta y una expresión de piedra. Frente a él, un sobre amarillo destacaba sobre la superficie impecable. Kateryn y Sara se detuvieron ante él, sintiendo el peso del silencio mientras él revisaba unos papeles.
—Cierra la puerta,