18. Nuestra.
Los dos días previos al viaje a Londres fueron una guerra de silencios y desplantes.
Kateryn regresó a Aura Design con la revelación de Sara quemándole la lengua. Cada mañana, al entrar en su oficina, el ritual se repetía: el aroma a café recién hecho y la bolsa de papel craft esperándola sobre el escritorio. Pero ahora que sabía que la mano detrás de ese gesto era la de Sebastián, el alimento le sabía a traición.
No probó ni un solo bocado. Por puro orgullo, prefería sentir el vacío en el