POV: Catalina
Mi teléfono vibraba.
No el seguro. El personal. El que había recuperado después de la falsa alarma de los forenses.
DANTE (Llamando).
Lo miré.
El nombre brillaba en la pantalla como una promesa de salvación.
Mi cuerpo, que aún recordaba el calor de sus manos en el parking, gritaba que contestara. Que le dijera que sí. Que le dijera que me esperara.
Pero mi mente... mi mente veía otra cosa.
Veía a los hombres de Rashid con barras de metal. Veía un accidente de coche en una carretera oscura. Veía el cuerpo de Dante roto en una zanja.
Si Khalid se enteraba del beso... Dante era hombre muerto.
No había zonas grises. No había "quizás".
Khalid no compartía sus juguetes. Y mucho menos perdonaba que alguien los tocara.
DANTE (Llamando).
Era la quinta vez.
Estaba desesperado. El beso le había dado esperanza. Le había hecho creer que había una oportunidad.
Y la esperanza era peligrosa. La esperanza hacía que la gente cometiera errores. Que se quedara en ciudades donde no debía est