POV: Catalina
No fue un beso de película.
No hubo violines. No hubo cámara lenta.
Hubo un choque.
Una colisión de dos trenes de mercancías cargados de dolor y años de silencio.
Los labios de Dante eran ásperos. Sabían a café quemado y a menta. Sabían a realidad.
Mis manos, que habían estado frías durante tres años, buscaron su calor desesperadamente. Se aferraron a su nuca, tirando de su pelo, obligándolo a pegarse más a mí.
—Cat... —gimió él contra mi boca.
Su voz vibró en mis dientes.
Me olvi