POV: Dante
El teléfono de Dante Moreno aterrizó sobre el colchón manchado de café de la pensión barata en Bur Dubai.
"Amo a mi marido."
La frase resonó en la habitación pequeña y húmeda como un eco de una mala telenovela.
Dante se pasó una mano por la cara, sintiendo el dolor agudo en su labio partido y el latido sordo en sus costillas rotas.
—Mentirosa —gruñó.
Cualquier otro hombre se habría ido. Habría hecho la maleta, habría cogido el primer vuelo a Madrid y habría ahogado sus penas en vino tinto, pensando que la mujer que amaba era una interesada superficial.
Pero Dante no era cualquier hombre. Y Catalina no era superficial.
La había oído temblar a través de la línea. Había oído la pausa antes de decir que amaba el dinero.
Era un guion. Un mal guion escrito bajo coacción.
—Me estás protegiendo, Cat —le dijo al teléfono inerte—. Y eso me cabrea más que si me hubieras dejado de verdad.
Dante se levantó. Le dolía todo el cuerpo por la paliza de los matones de Khalid, pero el dolor er