POV: Catalina
El sonido del motor del Jeep de Dante se alejó.
Me quedé sola en el parking subterráneo.
El eco de sus neumáticos sobre el cemento pulido se desvaneció, dejándome en un silencio que zumbaba en mis oídos.
Debería haber subido a mi coche. Debería haber llamado al chófer que esperaba en la entrada. Debería haber vuelto a mi papel de esposa perfecta.
Pero mis pies no se movían.
Estaba temblando. No de frío, sino de una reacción química violenta: la mezcla de terror y amor.
De repente,