POV: Zara
La pantalla del portátil de Zara era el único faro en la oscuridad de la suite presidencial del Hotel Benedetti. El brillo azulado se reflejaba en sus gafas, ocultando ojos inyectados en sangre y cercados por ojeras que ni el mejor corrector podría disimular.
Zara Okonkwo-Silva no parpadeaba. Sentía que si lo hacía, el universo digital colapsaría.
Sus dedos, vendados en las puntas para amortiguar el dolor de la tendinitis crónica, descansaban sobre el borde del escritorio de cristal,